Sea como fuere, la hipersensibilidad electromagnética divide a la comunidad científica. «Yo no tengo dudas de que los síntomas son reales, pero no parecen relacionados con campos electromagnéticos. Nadie sabe qué demostrarán futuras investigaciones», declaró el profesor Anders Ahlbom, del Instituto Karolinska sueco. Otros expertos, en cambio, sostienen que hay personas especialmente sensibles a los campos electromagnéticos -formados por radiaciones de la telefonía móvil, el Wi-Fi y las líneas de alta tensión, así como las emisiones de aparatos y electrodomésticos- que se han convertido en auténticas 'antenas humanas' y sufren los efectos de las ondas.
Los afectados por esta enfermedad se han multiplicado al proliferar en el país las antenas de telefonía móvil, líneas de alta tensión y sistema Wi-Fi Insomnio y migraña son los síntomas
Nueva pregunta: ¿Por qué sólo algunas personas padecen las radiaciones? «Pues por la misma razón que hay gente que enferma a causa del polen o el polvo. Porque no todo el mundo aguanta igual las cosas -matiza Fernández Solá-. Además, el número de campos electromagnéticos ha aumentado mucho en los últimos años, lo que ha propiciado que aparezcan más casos de hipersensibilidad, cuyos síntomas son parecidos al resto de las alergias: irritaciones cutáneas, de garganta, de piel, problemas respiratorios, náuseas, vómitos, diarrea, migrañas, insomnio, fibromialgia ».
Ahí ya poco importa que el origen de sus síntomas sea físico o psicosomático, porque su vida se convierte en una pesadilla. Muchas veces, según explica Fernández Solá, suele haber un desencadenante concreto que destapa la caja de los truenos.
Según afirman los afectados, ocurre como con los superhéroes de los tebeos, que tienen una existencia normal hasta que algún fenómeno les convierte en seres 'especiales', que sienten cosas que para sus congéneres pasan desapercibidas. Y, a partir de ese momento, no hay descanso para ellos. Oriol, por ejemplo, fue 'contaminado' cuando la comunidad de vecinos instaló una antena de telefonía móvil en su edificio: se vio obligado a dejar su ático y se marchó a una pequeña localidad en la montaña. Sin luz. Sin Siglo XXI.
en BILBAO para el diario montañes