Estas últimas 36 horas han sido un caos de pensamientos; el dolor continuo y punzante que se apodera de mi cuerpo me limita a quedarme en un ahujero en el que no hay nada; solo dolor. Me quedo a solas con mis pensamientos que luchan por pedir auxilio aunque ya bien sé que nadie me puede ayudar, que estos momentos son sólo mios; que no puedo hacer comprender y no deseo compartir, estoy cansada de justificar este dolor.... de la vida que llevo....de la "incomprensión comprendida"...del te comprendo pero cuando necesitamos esa comprensión se esfuma porque en verdad yo estoy atada a estas cadenas....pero quien tienen la oportunidad de salir corriendo comprendo que lo haga y deseo a la vez que disfrute lo que yo no puedo disfrutar.

Mi vida se ha convertido un tanto "irreal".

En la época de adolescencia me acuerdo que escribí unas palabras relacionadas con Icaro y sus alas para alcanzar el sol, añoraba esos segundos de extrema felicidad de alcanzar el sol durante unos segundos como Icaro en su vuelo aunque luego mi caida fuese vertiginosa hacia la realidad.
Los años fueron pasando y ni imaginaba que aquellas palabra iban a ser premonitorias de la realidad de hoy en día.

El dolor continuo te aisla, el sufrimiento extremo; el querer y no poder viendo que tus extremidades responden pero no puedes obligarlas porque sino chillan y aullan hasta encerrarte en un ruido ensordecedor que te obliga a doblegarte a él y rendirte a los caprichos de este "amo" tirano y vil que te obliga a sentir el miedo y la soledad.

Aún así sometida a este tirano escapo y me libero con los segundos preciados del beso de mis entrañas, del abrazo de mi bastón de este camino lleno de piedras y que también el sufre.
Alcanzo el Sol cuando los segundos, momentos o instantes que este tirano me deja puedo disfrutar con mis cinco sentidos de la confianza y del repeto de mis seres queridos; porque a pesar de todo me siento plena puede más lo positivo que lo negativo; la capacidad de sentir lo bueno se ha desarrollado de tal manera que puede cubrir el aburrimiento y el sometimiento al dolor.
Si algo nos hace a todos iguales es soñar.....el conseguir los sueños y lo que dura la satisfacción de haberlo conseguido....son breves instantes de plena felicidad.
En eso soy dichosa porque son tantos los momentos oscuros que necesito soñar más y consigo y disfruto mis sueños alargándolos hasta el infinito poniendo mis cinco sentidos en deleitarme en ellos.

Icaro tuvo unas alas que duraron el trayecto del viaje al sol; yo tengo unas que se despliegan cada vez que dejo de sentir dolor y son tantas veces...que alcanzo la felicidad otras tantas.

No dejeis nunca de soñar, ni de sentir...recrearse en sensaciones que el día a día nos obliga a olvidar...como el rayo del sol en la cara, el olor a renacer de la hierba recien cortada, el suave roce y todo lo que fluye al sentir unos labios en nuestra mejilla, el tacto de la mano de un amigo que nos necesita y necesitamos son pequeños grandes sueños que hoy ya no disfrutamos pero el dolor los "resucita".
Un abrazo enorme y soñar, ser felices.
Carmen Martín  6-03-2007